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Entrevista a Emiliano Otegui, Director de Producción

Nuestro socio de Honor Emiliano Otegui es Productor Ejecutivo y Director de Producción.

Ha ganado tres Premios Goya a Mejor Director de Producción por Tesis, Los otros y Mar adentro, y ha estado nominado en otras cuatro ocasiones más.

Emiliano ha trabajado con directores de la talla de Carlos Saura, Ricardo Franco, Manuel Gutiérrez Aragón, Fernando Méndez Leite, José Luis Cuerda y Alejandro Amenábar y en películas como La lengua de las mariposas, Los girasoles ciegos o Abre los ojos. Entre sus últimos trabajos como director de producción se encuentra El mal ajeno.

Ha llevado la Producción Ejecutiva de la Academia de Cine de la Gala de los Premios Goya en 2015, 2016, 2017 y 2019.

 

 

 

Hemos querido conocer algo más sobre su trayectoria profesional y aquí os dejamos esta entrevista que esperemos que disfrutéis tanto como nosotros haciéndola.

A lo largo de tu carrera profesional has recibido 3 estatuillas de los Premios Goya como Mejor Dirección de producción por Tesis, Los otros y Mar adentro. ¿Qué significaron para ti?

Emiliano: Han significado muchísimo. Un reconocimiento enorme por parte de toda la industria y unas ganas tremendas de seguir trabajando en esto. He estado nominado 8 veces y en todas ellas he sentido ese hormigueo de nervios, de responsabilidad.

Es muy difícil estar nominado. Son muchas películas al año y nuestro trabajo es difícil de medir viendo una película, así pues el que los compañeros valoren tu trabajo es toda una alegría.

No significó más trabajo, eso sí. De hecho corre el rumor de que hay cierta maldición porque cuando consigues el tercero dejas de trabajar. Es broma. Es verdad que le ha ocurrido a varios colegas de otras especialidades y a mi mismo. No sé si los productores piensan que vas a ser más caro o más exigente, el caso es que llega un día en que dejan de llamar a tu puerta.

En las últimas ediciones de los Premios Goya has estado trabajando como Director de Producción y/o Productor Ejecutivo por parte de la Academia de Cine. ¿Qué es para ti poder trabajar en los Goya? ¿Cómo has sentido los premios estando trabajando comparado con estar nominado?

Emiliano: Me gusta mucho hacer la Gala. Es un evento muy complicado por muchos motivos; la Gala no es, ni mucho menos, lo que se ve en la pantalla. Eso es lo que la gente juzga pero la Gala es mucho más. Es hacer que todo el que asiste se sienta partícipe de esta fiesta, manejar un equipo enorme entre producción, dirección, coordinación de nominados, acreditaciones, transportes, seguridad, coordinación de patrocinios, la alfombra roja, los espacios de los patrocinadores, la prensa, las televisiones (con TVE a la cabeza) etc. Esta última en Sevilla, además, con el problema añadido de mover y alojar a más de 1.500 personas entre equipos técnicos del Terrat, de la Academia,  TVE, nominados, entregadores, presentadores, invitados, etc.

No tiene nada que ver con estar nominado, pero sí comparto los nervios y las incertidumbres de los que lo están cada año, entiendo sus peticiones de más entradas a las que nunca puedo acceder, y procuro que se sientan lo más cómodos posible en todo este jaleo.

Para el diseño de producción de la gala, ¿han influido las nuevas tecnologías en la toma de decisiones?

Emiliano: Por lo general no. De la construcción del decorado siempre se ha encargado TVE, aunque en las dos últimas se ha hecho cargo la producción de la Academia. En el diseño de decorados y de iluminación sí se usan todos los elementos de nuevas tecnologías a nuestro alcance pero no influyen en la toma de decisiones.

Este año la gala de TVE fue seguida por 3.819.000 personas, lo que se tradujo en un 26,2% de cuota de pantalla. ¿Cuál crees que ha sido la clave del éxito?

Emiliano: Como siempre ocurre en estos casos el éxito o el fracaso de la Gala es siempre cosa del guion y de los presentadores.

Este año hemos contado con un equipo de El Terrat entregado y unos presentadores absolutamente enchufados al proyecto. En El Terrat había guionistas, realizadores, directores de escena, directores de arte, un equipo grande dedicado a la Gala, comandados por un Andreu Buenafuente que lo supervisa todo. Tienen criterio, son muy imaginativos y tienen flexibilidad para enfrentar los problemas que van surgiendo. Sin duda el éxito de esta edición es suyo.

 

¿Consideras que es bueno que la gala sea comentada tanto por espectadores como por críticos especializados, programas de farándula y redes sociales? ¿Lees los comentarios de la gente?

Emiliano: Más que bueno o no, creo que es inevitable. La gala mueve mucha prensa desde la más rosa hasta la más amarilla; todo el mundo tiene una opinión sobre todas las cosas: como van vestidos/as, a quien llevan de pareja, si sonríen poco o mucho… no creo que mucha de toda esa gente haya visto ni un 10% de las películas estrenadas cada año y parece que es más importante el cotilleo que otras cosas pero, como digo, es inevitable. Y con respecto a la Gala en sí ocurre lo mismo; hay quien le gusta más el humor de Buenafuente y hay a quien le gusta más el humor de Dani Rovira, pero como todo es opinable y por redes, ni te cuento, a veces los comentarios son crueles, irresponsables y sumamente dañinos.

En cuanto a los críticos especializados pues hay gustos para todos. Hay a quien le gustó más El reino el año pasado, y  a quien le gustó más Campeones. Yo creo que, afortunadamente, tenemos mucho donde elegir y que siempre habrá quien se sienta defraudado por la no consecución de un determinado premio.

Yo no tengo redes sociales, ninguna, así que no leo nada de esto. Sí procuro leer qué opina la prensa seria de la Gala, y unas veces les doy la razón, y otras discrepo.

Durante la gala se crean momentos memorables como el de los presentadores saliendo en ropa interior, estar colgados del techo para entregar un premio,…. Para aquellos que no lo sepan, ¿cómo se elabora el guion?

Emiliano: Es este caso, como ya he comentado antes, todo el guion fue del equipo de El Terrat. Hicieron una propuesta, la junta directiva la aprobó y, a partir de ahí, fueron perfilando un guion que no tuvieron finalizado hasta la misma semana de la Gala. Incluso durante los ensayos hubo cosas que se quitaron porque vieron que funcionaban menos o que faltaba tiempo.

En este caso lo que hicieron fue separar la Gala en 8 bloques de tres premios cada uno, un bloque de 4 premios más el Goya de Honor, y al final de cada bloque siempre ocurría algo que tenía que ver con el espectáculo: un monólogo, una actuación musical, un sketch,.. de esta manera la entrega de premios se hace más amable.

Hay que tener en cuenta que en la Gala de los Goya se entregan 29 premios de los que, desgraciadamente, solo parecen importar 8: los 6 de los actores, el mejor director y la mejor película. Esto quiere decir que el resto, 21 premios, interesan poco o nada al espectador medio. Si no le haces la Gala llevadera cambiará de canal.

Andreu Buenafuente y Silvia Abril hicieron un gran trabajo, ¿qué nos puedes contar sobre la elección de presentadores?

Emiliano: Los eligieron la presidencia de la Academia, con el visto bueno de la junta directiva. Siempre ha sido así, ellos son los que eligen a los presentadores y al director de la Gala que, en este caso, también recaía en el equipo de El Terrat. Para mí una muy buena elección después del fiasco del año anterior donde lo que eligieron, saltándose sus propias normas, fue a una empresa de producción de televisión que pondría a los presentadores y al director de la ceremonia.

Yo he hecho muchas galas y nunca he participado de esta decisión. Si me preguntan opino, pero no he decidido nunca a quien se llama para esta tarea.

Se comenta mucho la duración de las galas. ¿Crees que habría alguna manera para que sean más breves?

Emiliano: Con el dato que he dado antes, ya se ve que es muy difícil bajar de la tras horas de duración. Son 29 premios que hay que entregar. Habitualmente se eligen una o dos personas para que entreguen cada premio (en el caso de la última Gala los mismos entregadores daban muchas veces dos premios seguidos). Cada entregador o pareja de entregadores, lleva una mínima presentación, llegan desde atrás, cruzan el escenario para que luzcan sus estilismos, y presentan la categoría que se va a premiar. Todo esto lleva cerca de un minuto. Se pone un vídeo con los clips de las películas nominadas en esa categoría, cada clip dura entre 6 y 8 segundos, con sus cortinillas de entrada y salida y multiplicado por cuatro clips por premio son casi otro minuto. Se abre el sobre (a veces muy dificultosamente) y se dice el nombre del ganador. El ganador besa a su pareja, se levanta, saluda a sus colegas y sube al escenario. Todo esto ya son otros 40 segundos, depende de si está sentado más o menos arriba, aunque todos los nominados ocupan las primeras 12 filas del patio de butacas. Es decir, antes de que el ganador comience su discurso ya llevamos al menos 2 minutos y medio o 3 minutos. El discurso de agradecimiento pedimos siempre a los nominados que no dure más de un minuto, pero no suelen cumplirlo y hay quien lo supera con creces (hay ejemplos de discursos de 12 y 14 minutos que muchos tenemos en la memoria). Si sumamos todo, da una media de 4 minutos por premio, por 28 premios ya tenemos 112 minutos.

El Goya de Honor es aparte. Los presentadores se alargan más, el vídeo es mucho más largo contando toda la carrera del premiado y el discurso que hace no tiene límite de tiempo. Le calculamos a este premio entre 12 y 15 minutos en total (también los ha habido mucho más largos). Sumamos ahora el In Memoriam: las fotos acompañadas de música de todos los cineastas fallecidos del año, otros 4 minutos. Estamos en 130 minutos sin empezar a hacer nada que no sea entregar premios. A nada que tengas un vídeo de obertura, una actuación musical o dos, un número de baile o magia o lo que sea, algún monólogo comentando las películas nominadas a mejor película etc., es imposible que dure menos de tres horas, pero se trata de que sea entretenida, no de que sea corta, creo yo.

Los Premios Oscar se crearon para reforzar una industria apoyándose en la promoción de los actores estrella norteamericanos. En el caso de los Goya, ¿qué papel crees que desempeñan los premios en la industria audiovisual española?

Emiliano: En nuestro caso no es para la promoción de los actores sino para la promoción de las películas nominadas. Fundamentalmente las nominadas a mejor película del año son las que más se benefician de esta promoción: los distribuidores vuelven a ponerlas en las salas y a veces tienen una segunda vida, quizá mucho más fructífera que la primera. Tienen más repercusión en los medios y la gente tiene más ganas de verlas.

La que gana el Goya a la mejor película, salvo que ya hubiera sido un éxito abrumador, tienen una segunda oportunidad enorme. En el caso de Tesis, que es mía y por eso tengo los datos, llevaba una taquilla de menos de 100 millones de pesetas (600.000€) el día de la Gala. Llevaba desde abril (10 meses) en los cines y nunca había llegado a salir de las pantallas, aunque al final solo estaba en dos cines en sesiones de madrugada.  Un mes después de la Gala la película llevaba 340 millones de pesetas de recaudación (2.040.000 €) y se había convertido en todo un éxito que ha hecho que el resto de películas de Amenábar tuvieran siempre tanta expectación.

Lo mismo, aunque desconozco cifras, se puede decir de películas como Solas, El bola, Pa’ negre, etc.

En un artículo de Vanity Fair se menciona que José Coronado, pedía a la Academia española evitar seguir los pasos de los americanos, por la diferencia idiosincrática del ámbito español y el americano. ¿Crees que se pueda comparar a los Goya con los Oscar?

Emiliano: En su medida sí. Y me gustaría que los medios de comunicación trataran las noticias de los Goya con el mismo espacio y criterio que el que tratan a las Oscar y a sus películas nominadas. Los Oscar son, sin duda, los premios cinematográficos más importantes del mundo porque la maquinaria bien engrasada de Hollywood lo hace perfecto para vender sus títulos en todo el planeta. Nada que objetar, son las más conocidas, reconocidas y sus títulos y sus estrellas nos suenan a todos los espectadores del mundo, pero si, además de esto, desde un mes o dos antes, todos los medios de aquí: radios, prensa y televisiones, te van dando noticias, quinielas, apuestas e información de las películas más nominadas y  de las sorpresas que puede haber, es obvio que al espectador medio le estás incitando a que las quiera ver.

Aquí la guerra es otra. Todas las televisiones generalistas tienen sus propias producciones y, habitualmente, solo hablan de sus películas primando así el marketing a la propia información. Y tampoco le dedican mucho tiempo; como mucho unos días antes de la Gala y el propia día de la ceremonia.

En cuanto a la Gala creo que es un deber intentar entretener, y en eso los americanos son unos maestros, no es que queramos copiarles es que si no entretienes no te ve nadie y nada de lo que hacemos en la entrega de premios valdría para nada.

¿Qué es lo que debería ser un premio como los Goya?: ¿un show televisivo pensado en el entretenimiento y el enganche del espectador o un reconocimiento cultural que legitima el trabajo de la industria?

Creo que acabo de contestar. Entiendo que es un reconocimiento de toda la industria al trabajo que se ha hecho durante el año que es muy bueno, muy variado y muy aplaudido fuera de nuestras fronteras, bastante más de lo que se cree la gente en general, pero debe ser un show televisivo de la mejor factura posible.

La Gala se nutre, y se puede celebrar, gracias a los patrocinadores que son los que realmente pagan el gasto que supone poner esto en pie todos los años. Si no se viera el espectáculo televisivo, no habría el seguimiento que se hace de la alfombra roja donde todos los patrocinadores, de una forma u otra, están representados. No hacer un espectáculo sería como hacer una entrega de premios sin ninguna trascendencia, y eso sería el final de la Gala.

En los inicios de la Academia eran más eso: una entrega de premios con presentadores muy serios, que presentaban a entregadores, que entregaban los premios, y esa Gala se retransmitía al día siguiente, en diferido, y por la 2 de TVE, e interesaba a los que habíamos hecho las películas y a nuestros familiares y amigos. Eso poco a poco fue cambiando, pasamos a la 1 de TVE, en prime time, y empezaron a aparecer patrocinadores que querían juntar su nombre con el de los Premios Goya, pero no fue porque el cine premiado fuera mejor o peor, fue porque presentadoras como Rosa María Sardá (por ejemplo) tuvieron un enganche mediático que hizo que la gente se quisiera sentar delante de la Tele a ver esta Gala. Definitivamente se dio un giro cuando la Academia decidió que lo suyo era dejar que el maestro de ceremonia de las Galas fuera gente del medio televisivo, divertidos, cómicos a poder ser, y muy conocidos. Esta etapa empezó  hace 12 años con la contratación de Corbacho, le siguió Buenafuente, luego Eva H, Dani Rovira y de nuevo Andreu con Silvia Abril, y creo que es el camino.

 

La Gala de entrega de los premios Goya, aparte del fútbol, es el programa televisivo más visto del año y más seguido en redes. Solo las redes de la Academia tienen un seguimiento de más de 9 millones de visitas; y la repercusión de su alfombra roja en prensa escrita, televisiones, revistas y redes no tiene parangón con ningún otro acontecimiento que ocurra en nuestro país a lo largo del año.

¿Tienes actualmente algún otro proyecto profesional entre manos?

Emiliano: Pues de momento no. Quedaron de nuevo contentos conmigo en la última Gala, así que espero que vuelvan a llamarme para la siguiente.

 

Queremos agradecer a Emiliano su tiempo para esta entrevista. Esperamos que la hayáis disfrutado. Y ¡gracias a todos los que nos seguís!

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